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Inversión: ¿Cómo gestionar el riesgo?

26 marzo 2021 En Actualidad 0 comments

Uno de los pilares en una buena gestión de carteras es realizar un control y análisis exitoso del riesgo de la inversión. No solo hemos de ver el riesgo como la posibilidad de que un activo disminuya su precio, dado que existe una larga lista de factores englobados bajo el concepto RIESGO.

En el pasado hemos tratado el riesgo desde el punto de vista de una percepción personal del inversor, su tolerancia, sus preferencias, etc. En esta ocasión lo intentamos explicar desde el punto de vista de la gestión y cómo manejamos todos los aspectos para tratar de cumplir satisfactoriamente con una buena gestión del riesgo.

Análisis y seguimiento de:

  1. Inversión concreta
  2. Conjunto de la cartera de inversión
  3. Entorno económico, político, macro

¿Qué factores componen el concepto conocido como RIESGO?

Tantos como se puedan imaginar, aquí una muestra variada del largo listado.

Nuestra tarea fundamental, además de conseguir maximizar las rentabilidades, es la de mantener el riesgo en un nivel marcado, que coincidirá con las preferencias de nuestros inversores. Esa gestión del riesgo se basa principalmente en lograr una diversificación eficiente, la cual nos permita no “tener todos los huevos en la misma cesta”, apostando por distintas fuentes de rentabilidad que mantengan una correlación lo más baja posible entre si. De esta forma conseguimos estabilizar el crecimiento en el corto, medio y largo plazo.

Para verlo en un ejemplo muy simple, ¿con cuál os quedáis?

Obviamente lo llevamos al extremo para ver la diferencia entre una fluctuación 0 y otra considerable, este concepto se conoce como VOLATILIDAD, y es una de las principales métricas que utilizamos para controlar y seguir el riesgo de nuestras inversiones.

Una mayor volatilidad también se asocia a inversiones que conllevan un mayor riesgo y por lo tanto una mayor probabilidad de generar pérdidas, o caídas más pronunciadas en su precio.

En la práctica existen activos que ayudan a reducir el riesgo que aporta, por ejemplo, la inversión en bolsa. Históricamente, la deuda gubernamental y una parte de la deuda corporativa, han funcionado como cobertura en momentos de estrés en los mercados bursátiles. Sin embargo, en el contexto actual, de tipos de interés en mínimos históricos, debemos recurrir a otro tipo de activos que cumplan con esa función de protección tan necesaria, sea cual sea el perfil de riesgo escogido. Estos activos son muchos, aunque no siempre eficaces, algunos ejemplos son el Oro, algunas divisas (Dólar o Yen japonés), inversiones alternativas, coberturas con opciones, acciones de baja volatilidad, y muchas otras herramientas que pueden ser utilizadas dependiendo del momento y la situación del mercado.

Nuestro trabajo en este ámbito, la gestión del riesgo, consiste en combinar todas estas variables para, primero, conocer que riesgo real estamos asumiendo con la inversión, y posteriormente, controlar de la mejor forma posible la evolución del mismo buscando la eficiencia en términos de rentabilidad-riesgo.

El riesgo es no saber lo que estás haciendo” – Warren Buffet

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