2020: Planes en positivo
Pasadas ya 8/12 partes del este 2020 tan extraño y peligroso podemos decir que los planes patrimoniales, base de las rentas vitalicias de nuestras familias aconsejadas, están en positivo. Aunque la visión siempre será a largo plazo y muy patrimonial no es óbice para no saber adaptarse a las circunstancias del camino. Y dejándonos la piel y con la máxima implicación, lo estamos consiguiendo este año.
Pasamos a contaros algunas cosas:
Sangre fría y flexibilidad, fundamental en la bolsa actual
Analizamos a continuación la importancia de ser flexibles y aprovechar oportunidades cuando invertimos en bolsa, siempre con visión a largo plazo. Utilizamos el ejemplo de Ariete Patrimonial SICAV, aplicable a resto de estrategias de Ariete.

Etapa 1: Fuerte tendencia alcista durante todo 2019 e inicio 2020, mantenemos la exposición en su pivote de riesgo. A final de febrero se produce el shock por el COVID-19, la realidad golpea día a día sin capacidad de reacción.
Etapa 2: Aprovechamos lo que consideramos una valoración extremadamente baja para incrementar exposición a bolsa, llevando los planes financieros a su máximo ajustado a perfil de riesgo de cada uno. Se produce el rebote más pronunciado tras la caída.
Etapa 3: Decidimos reducir niveles de bolsa y apostar por una cartera más diversificada y estable, buscamos activos con rentabilidades atractivas fuera de la volatilidad de las bolsas.
Etapa 4: Los datos económicos comienzan a reflejar cierta mejora y parece que la recuperación en los mercados será más rápida de lo previsto, nos acercamos a nuestro nivel neutral de riesgo buscando nuevos máximos.
Etapa 5: Tras alcanzar nuevos máximos en la bolsa americana, tomamos decisión de bajar exposición y encarar la última parte del año con una visión conservadora.
Un ejemplo real de oportunidades en momentos de pánico.
Deuda corporativa High Yield, nuestra gran apuesta del año
En el momento del shock de mercado, los activos de deuda High Yield sufrieron una de sus mayores caídas de las últimas décadas. Este tipo de activo recoge bonos de empresas con baja calificación crediticia, por lo que ante una previsión de malos resultados empresariales, las probabilidades de quiebra aumentan y este tipo de inversión suele verse afectada en el mismo sentido que las bolsas.
A finales de marzo, el tipo de interés que las compañías estadounidenses de este tipo estaban pagando en el mercado era superior al 11%, dato que solo ha sido mayor en la crisis de 2008. Comentábamos por aquel entonces que un tipo de interés tan elevado, teniendo en cuenta la avalancha de liquidez que se iba a producir, era algo insostenible pensando en el medio plazo. Tomamos la decisión de sobreponderar nuestro peso en este activo a la vez que renunciábamos a algo de bolsa con el objetivo de conseguir buenas rentabilidades con un nivel de riesgo mucho menor.
Ahora, damos un paso atrás y deshacemos gran parte de aquella apuesta, habiendo alcanzado niveles prácticamente iguales a los pre-COVID y habiendo conseguido el extra de rentabilidad que buscábamos con esa inversión.

¿Y de ahora en adelante qué pensamos que nos espera?
Parece que en términos de mercados financieros hemos vivido más estos últimos 5 meses que en los últimos años. Tras las fuertes caídas, que aún perduran, si vemos por ejemplo la rentabilidad del IBEX 35 en 2020 (-26%) era cuestión de tiempo que llegara la recuperación en los mercados anticipándose a lo que sucediera en la economía real. Lo que no podíamos predecir era cuánto iba a tardar y con qué intensidad, y la verdad es que a la mayoría nos ha cogido por sorpresa la velocidad de la recuperación en algunos activos. Por eso es importante no tratar de predecir ni adivinar qué nos deparará el futuro sino trabajar con lo que sabemos y manejar los riesgos para obtener los mejores resultados posibles.
Llegados a este punto decidimos posicionarnos de una forma más conservadora con la bolsa estadounidense en máximos históricos y con un otoño/invierno que puede devolver la volatilidad a los mercados, optamos por esperar a que se vayan generando nuevas oportunidades para apostar de nuevo con convicción.
Sin duda deberemos estar muy atentos y marcarán lo que queda de 2020 los próximos eventos/sucesos que a continuación enumeramos y que nos parecen de vital importancia:
- COVID-19: rebrotes, vacuna, nuevas medidas…
- Reactivación económica global.
- Elecciones presidenciales en EEUU.
- Consecuencias del incremento de deuda y de políticas monetarias ultraexpansivas.
- Situación del comercio global. Relaciones EEUU-China.
- Futuro de las grandes tecnológicas, cada vez más poderosas.
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